Metal Exquisito

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Como legados de la alquimia y de la escencia de la vida, el Padre es el Oro y la Madre es la Plata. El oro tan cerca del sol, como la plata lo está de la luna, son símbolo de dioses, realeza y lujo. En los últimos años han encontrado un espacio especial en la gastronomía de alto nivel, haciendo de las presentaciones culinarias un espectáculo original y bello.

Es símbolico el hecho de hacerlo comestible, pero su uso no es reciente. Egipcios y romanos ya los usaban en sus preparaciones culinarias. En los suntuosos banquetes del Medievo, así como del Renacimiento se adornaban esculturas hechas a base de mazapán y formaba parte de una gran variedad de postres. También en Venecia, alrededor del S. XVI se servían unos pequeños dulces servidos con el café -mignardises- cubiertos de oro.

Láminas milimétricas, polvo o copos de oro y plata aportan gran sugestión sin alterar el paladar, pues su sabor es en realidad neutro, y su resultado final, es impactante.

Es interesante entender cómo la humanidad ha siempre relacionado el oro con la buena salud, incluso en la actualidad vemos muchos cosméticos con el oro como ingrediente especial. Al parecer,  la ingesta de oro aporta varios beneficios al organismo, eliminando toxinas y retardando el envejecimiento de la piel; pues el oro actuaría como antioxidante impidiendo la acumulación de radicales libres.

Fuente: Maite Zudaire, “EROSKI CONSUMER”

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